Campaña mundial niñas

La Campaña Mundial por la Educación, bajo el lema “Sumemos capacidades.Por el derecho a una educación inclusiva”, reivindica en todo el mundo el derecho de niños y niñas con necesidades educativas especiales a recibir una educación de calidad, sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, tal y como queda reflejado en la Convención sobre los Derechos de las ... Este Día Mundial Contra el Trabajo Infantil (12 de junio), América Latina y el Caribe no tienen motivos para celebrar. Actualmente, 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en la región, de los cuales 6,3 millones realizan trabajos peligrosos. Campaña mundial contra la trata de niños, niñas y adolescentes con fines sexuales FAPMI-ECPAT España , 01/07/2012 Foto: Unicef. El Movimiento Mundial por la Infancia (), lanzó una campaña que busca proteger a la niñez ante el coronavirus.El Movimiento Mundial, capítulo Nicaragua, divulga la campaña de comunicación: “Niñas y niños protegidos frente al COVID-19”. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño cumple treinta años en 2019, pero todavía no lo estamos celebrando. Aunque hemos avanzado mucho desde su creación, los derechos de los niños siguen siendo vulnerados a diario. NUEVA YORK, 24 de octubre de 2005 - UNICEF lanza una campaña en la sede de las Naciones Unidas para alertar al mundo de un hecho dramático: los niños y las niñas están ausentes de los programas mundiales sobre el SIDA. Campaña Mundial de Prevención contra el Abuso de Niños y Niñas - Cochabamba Bolivia. Sidney Ariah. Follow. 5 years ago 4 views. Campaña Mundial de Prevención contra el Abuso de Niños y Niñas - Cochabamba Bolivia. Report. Browse more videos. 'Lanzamos esta campaña para alertar sobre el aumento de los casos de violencia en el hogar contra niños y niñas y también para alertar sobre la necesidad de que vecinos, familiares y amigos ... La violencia escolar es un problema mundial que cada año tiene un efecto devastador en la vida de millones de niños y niñas. La campaña Aprender Sin Miedo de Plan desafiará tanto las causas como las manifestaciones de la violencia escolar. En especial, trabajará para prevenir y tratar las siguientes tres En China habita un 20% de las mujeres y niñas del mundo, de manera que la Copa Mundial Femenina FIFA China 2007 ofrece una valiosa oportunidad para trasmitir a todo el mundo valiosos mensajes sobre la igualdad de los géneros y la importancia de la educación en las niñas. Acerca de la campaña

Carta abierta ante la crisis del coronavirus. Muertos de miedo la verdadera pandemia que nos inoculan.

2020.03.20 10:21 IndependienteLibreAl Carta abierta ante la crisis del coronavirus. Muertos de miedo la verdadera pandemia que nos inoculan.

“Dicen que la muerte caminaba hacia la Ciudad Perdida cuando se encontró con otro caminante que iba en la misma dirección.
El caminante le pregunta:
– Mi Señora, ¿a donde va y a qué va?
– Voy a la Ciudad Perdida, porque tengo que provocar una epidemia para matar a mil de sus habitantes.
Pasados unos días y realizado el trabajo, la muerte vuelve por el mismo camino. A medio recorrido se encuentra otra vez con el caminante conocido.
– Mi Señora, le dice el caminante, el otro día me dijo que iba a matar a mil de los habitantes de la Ciudad Perdida y resulta que han muerto cien mil. ¿Cómo puede ser esto?.
– Yo solo hecho mi trabajo, le responde la muerte, yo he matado a mil personas. – ¿Y el resto?. – El resto… ha muerto de miedo” . La inoculación del miedo
Toda crisis, bien sea de salud, de vida, de afectos…, es como llegar a un cruce de caminos; en la encrucijada, en el cruce, emergen ante nosotros, como posibilidades, cuatro opciones: un camino a la izquierda que me lleva hacia mi, uno a la derecha que me lleva hacia los demás, un camino de frente que me lleva a avanzar (con los demás) para afrontar juntos las trabas y las dificultades y un camino atrás, que es el que me lleva a repetir lo que me ha traído justamente hasta aquí. En la elección consciente, de lo que es adecuado en cada momento, está la clave y re-solución de la crisis.
Si tomamos esta metáfora, en la actual “crisis sanitaria” que estamos viviendo, en mi opinión, los que toman las decisiones parecen elegir volver por el mismo camino que nos ha traído hasta aquí; es decir, seguir haciendo lo mismo,” luchar contra” y esperar a que “amaine el temporal”, cerrando los ojos, cual avestruz, al nuevo escenario que se presenta y evitando ver las nuevas posibilidades que emergen para que un nuevo paradigma a nivel de salud se instale. Si abrimos bien los ojos, si el pánico no nos maneja, podemos ser conscientes del cambio y oportunidad que, como semilla, toda crisis trae.
Se ha logrado convertir una gripe de invierno, que es un hecho ordinario, en un hecho extraordinario. Lo que sólo se había conseguido anteriormente con medidas policiales o militares, se ha conseguido con el coronavirus: el aislamiento, el confinamiento, el estado de excepción y que las personas vean al prójimo como posible origen de contagio, de infección y de muerte. Ya no “puedes” dar la mano, dar dos besos o un abrazo, ya no se lleva, está mal visto. Las abuelas y los abuelos no cuidan a sus nietos para que “no me contagien”. A partir de ahora la expresión emocional (besos, abrazos) va a estar bajo sospecha o incluso se volverá peligrosa.
Este virus, el coronavirus, el virus “real” (por lo de la corona), se ha propagado a través de los medios de comunicación (control) de masas: es la primera vez que se ha retransmitido una epidemia en directo, hora a hora, minuto a minuto, en tiempo real. Y luego, vuelto a retransmitir por wasap. No sé todavía si el virus se contagia, tal como nos lo dicen, por el simple contacto; lo que se, es que han logrado contagiar la ansiedad, la angustia, el miedo, el pánico; y esto va “increscendo”, como dicen los músicos.
Todo esto tendrá sus consecuencias a corto o medio plazo. Nos va costar un tiempo volver a ver al otro como distinto, diferente a mi y no por ello distante; durante un tiempo seguirá la inercia de verte como distinto y contrario (y tal vez “sospechoso de contagiarme algo”) en vez de distinto y complementario. En esta crisis, “la crisis C”, la crisis de coronavirus, saldrán ganando algunos mientras la mayoría perdemos; perdemos sobre todo nuestro poder personal, cediendo nuestro poder a un virus que ni siquiera vemos, pero que de tanto nombrarlo y temerlo, se ha vuelto todopoderoso.
Esta crisis, esta llamada epidemia, no está producida por el virus. Está producida por nuestra forma de vida, la vida competitiva y la supervivencia, insolidaria e injusta. Está construida sobre el miedo al futuro que cercena el alma de las gentes. Quizás algún día se demostrará que el virus no mata como el miedo, la angustia, la depresión y el aburrimiento desvitalizador, que puede acabar con la vida de muchas más personas. Queramos o no, estamos en medio de la “plaga emocional”, como decía W. Reich, la plaga del miedo.
El virus es un marcador de enfermedad
En un mundo ecológicamente tan complejo y autoorganizado como el actual, no podemos hablar de una sola causa de enfermedad. Hay muchos factores que favorecen la enfermedad y el más importante, desde luego, no es el virus. El virus es un marcador de la enfermedad, no es, ni puede ser, causa primera. Y sin embargo, estos días, la gente está convencida de que el único y verdadero causante de esta crisis es el coronavirus, un virus que nos ha caído encima y frente al que no podemos hacer nada; un virus que salta, por así decirlo, de persona a persona y ante el que estamos indefensos (salvo que usemos guantes y nos pongamos mascarilla).
Está muriendo gente, si. Pero como todos los años. Anualmente miles de personas mueren de gripe. Yo diría con gripe, pero no de ella. De hecho, la alarma actual no depende tanto del virus, sino de las medidas tomadas, que han provocado que un hecho ordinario se haya transformado en extraordinario.
Los coronavirus son virus que toman parte de una familia amplia de los virus de la gripe. Se considera que entre un 15 a un 30% de las gripes normales de cada año son provocadas por coronavirus. No son tan extraños y tampoco tienen la agresividad de la que se les acusa. Microorganismos internos y externos
Hay millones y millones de microorganismos externos (virus y bacterias), en nuestros alimentos, en la tierra que produce los alimentos que comemos, en el agua que bebemos o el aire que respiramos, y que continuamente se relacionan con los microorganismos de nuestro interior (virus y bacterias). Es más, los microorganismos interiores o microbiota (intestinal, piel, vagina) son totalmente necesarios e imprescindibles para mantener la salud humana. En los últimos tiempos se ha comprobado el papel, de primera línea, que tiene nuestra microbiota intestinal en la puesta a punto de nuestro sistema inmunitario.
Los virus, las bacterias y los hongos, como microorganismos que son, conviven dentro de ese sistema infinitamente más complejo que es el ser humano. Por eso, es lógico pensar que es el ser humano el que actúa sobre el virus y no al revés. Nuestro organismo tiene la capacidad de mantener la homeostasis o equilibrio, y hacer frente a un microorganismo, en el caso de que éste se hubiera vuelto patógeno y facilitador de más desequilibrio.
Los virus sólo se vuelven patógenos cuando hay algún factor ambiental antinatural que los desestabiliza. Y uno de ellos puede ser el abuso de antibióticos o de medicamentos en general.
El ecosistema creado por la Vida, ha previsto que una manera orgánica, haya un equilibrio o armonía entre los microrganismos que son los virus, bacterias y hongos; pero se ha visto que si abusamos de los antibióticos, con los que se destruyen las bacterias, abrimos lo que en ecología se llama un “nicho ecológico”. En el hueco o vacío creado, pueden multiplicarse, sin ningún control, virus y hongos supuestamente patógenos. Un ejemplo de esa relación y reajuste que existe entre los microorganismos nos lo muestra el origen de la penicilina a partir de un hongo. Otro ejemplo lo tenemos en los lactobacilos saludables de la vagina, que cuándo son destruidos por los antibióticos, suelen desarrollarse, sin nada que acote su crecimiento, una especie de hongos, las cándidas, como signo de enfermedad.
En esta relación de microorganismos, la clave está en que nuestro hábitat interno se mantenga lo suficientemente saludable; que seamos conscientes de que la aplicación de las 5 claves de la salud: alimentación sana, respiración consciente, equilibrio movimiento-reposo, expresión emocional y contacto con la naturaleza, son los pilares de nuestro sistema de salud individual.
Máximo Sandín, que ha sido profesor de biología en el Universidad Autónoma de Madrid hasta su jubilación y uno de los exponentes más importantes de una nueva biología, dice que los virus son “cristales”, son absolutamente inertes, están flotando en el aire, están en la tierra y no son susceptibles de provocar daño, a menos que en ese juego externo-interno, encuentren un factor ambiental antinatural que los desestabilice. Pese a ello, como dice Sandin, (con lo que estoy totalmente de acuerdo) escuchamos estos días que se les están asignando cualidades humanas: se les da intención, parecen poseer una clara estrategia de invasión, padecen animadversión ante su propio huésped… es decir, se les atribuye las mismas intenciones y comportamientos que al lado más oscuro del ser humano. ¿Quién sale ganando con esto?
Las verdaderas pandemias
Con esta “creada” pandemia del coronavirus, tapamos las verdaderas pandemias. El pasado año 2019, en España, fueron diagnosticados 270.000 casos de cáncer, y murieron 53.000 personas. El tabaco causó en España en 2018, 52.000 muertes, el 29% de naturaleza cardiovascular. El alcohol provocó en el año 2016, 37.000 muertes en España. El año pasado hubo en nuestro país 525.300 casos diagnosticados de gripe, de los que murieron de gripe (o con gripe) 6.300 personas y 10.000 de neumonía. Entre otros miles y miles de muertes. Esta supuesta epidemia no “matará” tanta gente. Según los centros de control de
enfermedades europeos 8 millones de personas mueren al año por contaminación ambiental en Europa. Según la OMS cada año mueren 8 millones de personas en el mundo por causa del tabaco. Y según la FAO, 6 millones de niños mueren anualmente. Pero estos casos, tan humanamente sangrantes, no se han diagnosticado como pandemias. Según la OMS la gripe ocasiona de 250.000 a 500.000 muertes al año a nivel mundial.
Toda epidemia, por muy grave que sea, siempre tiene el mismo recorrido: parte de un origen (más bien difuso), llega a su pico, desciende y luego desaparece. Las epidemias son especialmente devastadoras en lugares de hambre y guerras; y también donde no hay agua potable, los ríos están muy contaminados o/y el aire se vuelve apenas respirable. Ese es el caldo de cultivo donde se originan las epidemias. Aquí, en nuestro país, las epidemias no tienen su origen en la inanición sino en la sobrealimentación, la contaminación, el estrés, la falta de descanso y el analfabetismo emocional, entre otros.
Divide, aísla y vencerás
Esta pandemia del miedo, tan bien orquestada, está favoreciendo la aparición del pensamiento único: ¡Hay que acabar con el virus! ¡Quédate en casa en beneficio de todos! Llegando a decir que aislarse en casa es la mejor vacuna.
Como la mayoría de nosotros, al inicio de esta “supuesta” pandemia me interesé por estar al día, hasta que me di cuenta que el que menos sabía, más hablaba; y peor aún, creaba opinión, siempre contra el virus. El miedo al contagio del coronavirus, día a día se alimenta de las noticias, TV, radio, periódicos, internet, etc. Por eso es recomendable hacer un “ayuno de noticias”
Aunque creas que con este confinamiento vas a salvar tu vida, estás en un error. El pánico está encorsetando a la sociedad. Estamos en manos de poderes fácticos que controlan detrás del telón y que no les importa destruir si sacan tajada de ello. Ya no hay otros problemas: ni Cataluña, ni los pensionistas, ni la recesión, nada de nada. La individualidad, el individuo ha caído bajo control. El sentimiento de humanidad y el alma de grupo está fuera de lugar.
El escenario de guerra nos mantiene confinados y aislados; apabullados por un lenguaje belicista que se propaga por doquier: hay que luchar contra el coronavirus, combatir al coronavirus, matarlo, destruirlo, arrasarlo, etc. Como un buen “chivo expiatorio”, este coronavirus ha cargado con todas las culpas. Ha provocado además, la toma de unas medidas de emergencia y fuerzas de control que de otra manera, difícilmente, hubieran sido aceptadas por la población general.
El Dr. Juan Gérvas, especialista en epidemiología y salud, es crítico, como lo soy yo, con las medidas de aislamiento impuestas, y no elegidas por consenso. El Dr. Gérvas dice textualmente en Acta Sanitaria: “Desde el principio se han implantado medidas sin fundamento científico, como cuarentenas forzadas de millones de personas, bloqueo de aerolíneas y controles en aeropuertos, cierre de fronteras, suspensión de comunicaciones, uso de mascarillas y otras medidas, con total ignorancia de las dinámicas del pánico”.
En este momento estoy en casa, confinado, en estado de alarma; peor que en lo que en mi juventud llamaban estado de excepción. Pero era otro el que mandaba; decían que era un dictador. Ahora con la excusa del virus, dictan otros. Pero no, no son dictadores; solamente te dictan lo que tienes que hacer… en beneficio de todos (¿o de unos pocos?). Algún día saldrán a la luz los verdaderos hacedores de esta plaga social y los beneficiados por ello.
Todos tenemos en el recuerdo la famosa epidemia de la gripe A, de hace más de 10 años. Según nos decían iban a morir decenas de miles de personas en poco tiempo. Desde mayo de 2009 hasta marzo de 2010 hubo 318 defunciones confirmadas por “virus pandémico”. Tanto revuelo de la gripe A para esto. Tanto miedo y amenaza que ocasionó muchas menos muertes que el tabaco o que el alcohol. No dejes que te inoculen más “historias para no dormir”.
La salud es una conquista personal y social
Ahora más que nunca, se vuelve imprescindible informar de forma realista, sin magnificar o agrandar lo que está ocurriendo. Se está dando un protagonismo desmedido a un virus, cuando el organismo humano es infinitamente más complejo y por ello más dado a mantener su homeostasis o equilibrio. Esta epidemia, en la línea de las últimas epidemias de invierno, no diezmará nuestro país, porque el virus, como mucho, no es más que un eslabón al final de una larga cadena de causas de enfermedad lo creamos o no.
Pero el miedo atenaza, anula, somete…, y una sociedad asustada, retroalimentada por el ambiente psicoemocional y social contaminado en el que nos hallamos inmersos, corre el riesgo de ceder y finalmente entregar su libertad a cambio de una “supuesta” seguridad. Frente a esta posibilidad no me cabe más que volver a recordar que la curación no es un acto médico, es un proceso biológico. No podremos comprar nunca un gramo de salud en una farmacia, ni como un medicamento. La salud no se regala, no se compra, no se vende, la salud es una conquista personal y social.
Estos días estamos absorbiendo, orgánica y psicoemocionalmente, tal cantidad de miedo, sobre todo los niños y niñas, que son los más vulnerables a esto, que quizás el año que viene, la sociedad no ponga ningún tipo de reparo a campañas masivas de vacunación (esperemos que no lleguen a ser obligatorias) en la falsa esperanza de blindarse contra los “virus invisibles”.
Y lo que es realmente visible en esta crisis, es que mucha gente se siente indefensa ante la posibilidad (no la realidad) de que un virus te haga enfermar y que cuando te toca, no puedes hacer nada. Pareciese que la salvación estuviese en el sistema sanitario publico, que como buen padre, es el que vela por todos y tiene todo el poder, y al que todos debemos agradecer, sin hacer crítica, aunque en lo profundo esté en crisis y bancarrota, y a punto de desbordarse por el uso y abuso del mismo.
Nuestra salud no depende del sistema sanitario ni de la industria farmacéutica
Nuestra salud no depende de la industria farmacéutica ni depende del sistema sanitario. En el año 1974, el informe Lalonde, ya mostró que los hábitos de vida tienen un 43% de influencia en la salud, mientras el sistema sanitario (médicos, hospitales, atención de enfermería, etc.) sólo influye en un 11%. Y sin embargo éste se lleva la mayor parte del presupuesto sanitario, en lugar de fomentar una educación para la salud.
Actualmente perseguimos hasta la muerte a todo tipo de microbios, con un exceso de higiene con substancias químicas (a veces más perjudicial que necesario) y medicamentos “anti”, perdiendo de vista que cualquier germen (virus, bacterias, hongos), sólo germina cuando encuentra las condiciones adecuadas para ello. Obviando que quizás también, el abuso de medicamentos, (además de ser la tercera o cuarta causa de muerte), puede provocar alteraciones graves entre los microorganismos, propiciando la aparición de gérmenes más o menos patógenos y/o “mutantes”. Sin tener en cuenta que el miedo, el pánico, la ansiedad, la angustia, la depresión…, provocan un déficit del sistema inmunitario que abre las vías a cualquier infección-inflamanción, que desequilibra aún más el sistema y favorece la aparición de enfermedad.
En vez de convertirnos en cazadores de virus y microbios, convirtámonos en hacedores de nuestra salud y vida. De otra manera ocurrirá lo que muchas veces ha ocurrido: primero te venden la enfermedad y luego te venden la curación; no sólo para este mal, sino para todos tus males. Dentro de poquitos meses tendremos vacunas, no suficientemente probadas, y antivirales para todos… ¿No le conviene todo esto a aquella industria que gana más, cuanto más enfermos hay en el sistema? Lograrán con esto, no solo que se mediquen las personas enfermas, sino que lo hagan las sanas. Una buena manera de aumentar el negocio. Momento de revisar y restaurar
Con la actual crisis, a día de hoy, 19 de marzo de 2020, se ha visto la vulnerabilidad del actual sistema sanitario. Por ello considero necesario una revisión de este sistema de salud que está basado, casi en un cien por cien, en luchar contra la enfermedad en vez de favorecer la salud. Incluso conviene reflexionar sobre el “desde donde” se habla de salud a la población. Muchas veces se vislumbra un cierto aire paternalista, (yo sé, y tu no sabes lo que te pasa”; “tienes que hacer lo que yo te digo que hay que hacer”…) que usan nuestras autoridades. Y si cabe, de paso, renovar el léxico de guerra, que aun hoy se sigue utilizando en la terminología de los medicamentos con todos los “antis”: anti-bióticos, anti-piréticos, anti-inflamatorios, anti-histamínico, anti-diarreico, anti-emético…Sin darnos cuenta cuando le ponemos el anti, le damos más fuerza, más poder, a aquello contra lo que luchamos.
Nuestro sistema médico, anclado en luchar contra la enfermedad, ya hace tiempo que reconoce que, el uso y el abuso de antibióticos está produciendo el grave problema de las resistencias a los antibióticos y la aparición de bacterias “mutantes”. La utilización de virus en cientos de laboratorios en el mundo en terapias génicas (entre ellas la producción de vacunas) o la producción de organismos genéticamente modificados o transgénicos, es una labor de alto riesgo. Si ocurriese cualquier error, (por ejemplo que un gen alterado quede fuera de control y se propague) podría llegar a ser fatal. Mucho peor que la contaminación química es la contaminación genética.
Es el momento de revisar, repasar y restaurar un sistema sanitario en crisis y desbordado. Es momento de pasar del estudio y tratamiento de la enfermedad (patogénesis) a un nuevo paradigma, el estudio y la aplicación de la salud (salutogénesis, en palabra de Aaron Antonovsky). Es momento de implantar una real educación para la salud desde las escuelas infantiles hasta las facultades de medicina y demás profesiones sanitarias. Que de la intervención y la medicación, nos abramos también a la filosofía de Hygea, la diosa griega del arte de curar a través del arte de vivir.
Y para terminar y si tuviese la suerte de que las autoridades me leyesen les diría: con el confinamiento no mataréis al virus, porque es parte del ecosistema al que pertenecemos, la vida, pero estáis a punto de matar las ilusiones de la gente.
Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe
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2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2018.10.28 08:45 lulydelmar1 PESTE, PÁNICO MORAL Y REDES El rol de las nuevas aplicaciones en el irresistible ascenso de Bolsonaro

El rol de las redes sociales y las aplicaciones de mensajes directos (básicamente WhatsApp) en la campaña electoral de Jair Messias Bolsonaro es uno de los temas centrales de las nuevas formas de configuración política en Latinoamérica. Las noticias falsas, la propaganda, la construcción de un sentido común acrítico y la siembra de odio no son prácticas innovadoras ni en la historia política ni en la guerra. El intento de configurar sujetos pasivos y maleables ha sido estudiando desde hace siglos como sustrato de las luchas ideológicas orientadas a captar la voluntad social colectiva y dirigirla en provecho de intereses corporativos. Lo que ha cambiado es el canal de su propagación, su direccionalidad y el territorio donde se hacen más efectivas la circulación de mitos, versiones y consignas convincentes y sensibilizadoras.
La viralidad y la interactividad han suplantado la histórica verticalidad del discurso político. Estas han sustituido la característica direccionalidad descendente de los contenidos propuestos por el partido, el programa y el candidato. La campaña de Bolsonaro se sostuvo con gestualidades brutales y se apoyó en mitologías presentes en los miedos sociales acumulados, mucho más que en propuestas y proyectos. Para una gran parte de la población brasileña, sobre todo a aquella que posee menos capacidad crítica de evaluación de contenidos, la complejidad intrínseca de las políticas públicas es percibida como una entelequia enrevesada e incomprensible. Lula, un obrero metalúrgico, ha dejado su lugar a un brillante académico paulista. Bolsonaro es la retórica desnuda y brutal del cuartel. El PT endosó la simplicidad en un militar.
Los brasileños han cambiado las formas de interacción comunicacional y el acceso a la información. El celular ha pasado a ser el receptor prioritario de los intercambios noticiosos y sus habitantes acceden a novedades a partir de WhatsApp que cuenta con 120 millones de usuarios jóvenes y adultos, integrados en redes de afinidad que brindan una significativa pátina de confiabilidad sobre lo que envían y reciben. Dichos usuarios representan el 80 por ciento de todos los votantes brasileños y la campaña de Bolsonaro se efectivizó fundamentalmente por esa vía, sumada a la plataforma de cuatro redes sociales; Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.
Según un informe elaborado por la Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, (CELAG) la distribución entre receptores de redes sociales de Bolsonaro, Haddad y Lula muestra una clara preponderancia del primero sobre los otros dos, incluso en la sumatoria de ambos dirigentes petistas. La particularidad de estos datos es que el peso etario de los seguidores se asienta en los más jóvenes, los denominados millenials, que tienen limitada exposición a la TV, no escuchan radio de frecuencia sino de internet y que se informan únicamente a través de redes segmentadas por grupos de interés. [1]
Una gran parte de la campaña fue instrumentada por consultoras expertas en algoritmos y análisis de audiencias, capaces de detectar los miedos y rechazos emocionales más profundos que atraviesan la sociedad. Varios de esos temores fueron previamente inoculados con inusitada persistencia por los medios hegemónicos, y luego dirigidos a específicos segmentos detectados con precisión demográfica y estadística. Estos últimos terminaron constituyéndose en el activismo político central del capitán del ejército, exonerado en 1988, bajo la acusación de programar atentados con explosivos en la central de abastecimiento Adutora del Guandu, que proveía de agua potable al municipio de Río de Janeiro. El paso subsiguiente consistió en utilizar a miles de influencers de redes (previamente detectados por poseer gran cantidad de seguidores) para multiplicar geométricamente las amenazas, las mentiras y las ocasionales tergiversaciones que pudieran maximizarse en la campaña. El paso final incluyó el uso de aplicaciones robotizadas capaces de analizar la big data inicial (provista por los ensayos de recepción), y dispuestas a evaluar el éxito o fracaso de las fake-news. Con esa información, los analistas se reorientaban y reposicionaban de forma precisa y ajustada en los ejes más consentidos.
El círculo viral predispuesto para lograr una ola electoral positiva a los intereses de la derecha brasileña se configuró a partir de siete ejes consensuados con el equipo de campaña de Bolsonaro, del que participa Steve Bannon, ex jefe de asesores de Donald Trump. Junto a este actuaron integrantes del Comando de Comunicaciones de Guerra Electrónica del Ejercito (CComGEx), capacitados en sociología, antropología, comunicación y estadística, saberes dispuestos para Tácticas y Procedimientos Operacionales (TTP), indudables dispositivos de guerra psicológica [2]. El espionaje no fue ajeno a esta operación: según el analista Rodrigo Lentz, Fernando Haddad fue monitoreado ilegalmente por equipos dirigidos por el general Sérgio Etchegoyen, actual integrante del ministerio de seguridad institucional de la presidencia de Brasil. [3]
Los capítulos de intoxicación comunicacional apócrifos, elegidos en forma prioritaria para deslegitimar a Fernando Haddad y al PT fueron los siguientes (1) La existencia de un supuesto “kit gay”, orientado a sexualizar a niñas y niños, que habría sido distribuido Haddad en escuelas públicas, mientras se desempeñaba como ministro de educación del gobierno de Lula. (2) La apelación a la crisis de Venezuela como potencial futuro de un gobierno petista. La difusión de góndolas vacías con el rótulo del chavismo fue la imagen central que acompañó esta viralización. (3) La propagación de una imagen de una anciana supuestamente agredida por militantes de izquierda (con la cara deformada por los golpes), cuando en realidad se trataba de la fotografía de una actor que había tenido un accidente. (4) La supuesta defensa del incesto por parte de Haddad, denunciado por uno de los ideólogos de la extrema derecha, Olavo Carvalho. (5) La pretendida intención del PT de legalizar la pedofilia. (6) La difusión de una foto de Dilma Rousseff como integrante de un batallón militar cubano.
Ninguna de estas viralizaciones sería eficaz sino fuese dirigida específicamente a quienes tienen menos capacidad crítica como para negarlas o contrastarlas con la realidad. Ese es el rol de los robots que analizan big data y que pueden orientar mensajes más efectivos a cada particular segmento social. El historiador Marc Bloch, fusilado por los nazis por su doble condición de judío y miembro de la resistencia francesa el 16 de junio de 1944, se preguntaba en un texto de 1921: “Las noticias falsas, en todas sus formas, han sido parte de la humanidad. ¿Cómo nacen? (…) Una falsedad solo se propaga y se amplifica, solo cobra vida con una condición: encontrar en al sociedad en la que cobra vida un caldo de cultivo favorable. En él, de forma inconsciente, los hombres expresan sus prejuicios, sus odios, sus temores”. Las fake-news no son nuevas. Sólo exigen sujetos que acepten creerlas para darle cabida a determinados miedos instalados. La solución de fondo supone la construcción de ciudadanos críticos. Poco manipulables por manipulaciones simbólicas.
Albert Camus, luego de la Segunda Guerra Mundial publicaba La Peste. En su último párrafo consignaba: “Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”. La peste ha vuelto. Se llama Bolsonaro. Un Macri sin marketing. Y desaforado.
[1]. http://www.celag.org/el-neoliberalismo-millenial-la-campana-bolsonaro/
[2]. Livro Branco de Defesa Nacional 2016, pag 90. En: https://www.defesa.gov.barquivos/2017/mes03/livro_branco_de_defesa_nacional_minuta.pdf
[3]. Lentz, Rodrigo: Militares, desinformación y batalla política. https://www.cartacapital.com.bpolitica/militares-des-informacao-e-batalha-politica

POR JORGE ELBAUM https://www.elcohetealaluna.com/peste-panico-moral-y-redes/


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2017.08.20 20:15 kilovatio El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

Uno de los mejores análisis que he encontrado en un medio de información general, este tipo de artículos hasta ahora solo solían encontrarse en medios que podríamos considerar como marginales.
http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4143/el-asesor-de-seguridad-del-presidente-jimmy-carter-yo-cree-el-terrorismo-yihadista-y-no-
NAZANÍN ARMANIAN El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!
20 AGOSTO 2017
“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos. En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Tomahawk a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy. Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran” . Consiguieron neutralizar la oposición de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»: • El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán? • Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia. • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía. • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008. • Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee. Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista! ¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda? Así fabricaron al Estado Islámico Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquí y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar: 1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas. 2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna! 3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria. 4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria. 5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU. 6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles. El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos” El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí. Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno. EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas. Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia. Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas. Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.
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2016.06.07 03:03 ShaunaDorothy Francia - ¡Abajo las leyes racistas contra el velo islámico! La “laicidad” antimusulmana y la seudoizquierda (Marzo de 2015)

https://archive.is/VDL2r
Espartaco No. 43 Marzo de 2015
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido y abreviado de Le Bolchévik No. 204 (junio de 2013), periódico de nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France. Tras un largo vaivén legal, el caso de Fatima Afif llegó a su fin en junio de 2014, cuando la asamblea plenaria de la Corte de Casación rechazó definitivamente un recurso de Afif y, de este modo, sostuvo su despido por parte de la guardería Baby Loup.
Cuando la [Cámara Social de la] Corte de Casación francesa anuló en marzo de 2013 un fallo que autorizaba el despido, por parte de la guardería infantil Baby Loup [el lobito bebé], de una empleada [Fatima Afif] que vestía el velo islámico, el presidente François Hollande aprovechó la oportunidad para proclamar que quería una nueva ley para extender al sector privado las restricciones contra el uso del velo aplicables hoy en día en las escuelas públicas. Declaró que “en cuanto hay contacto con los niños en el llamado servicio público de primera infancia...debe haber cierta similitud con lo que existe en la escuela” pública.
Así que al tiempo que este gobierno y sus ayuntamientos cierran los hospitales maternos infantiles, tasajean los subsidios familiares, prohíben el acceso a los comedores escolares a los hijos de desempleados, etc., etc., Hollande y su ministro de educación, Vincent Peillon, nos reconfortan: los bebés y los niñitos podrán dormir tranquilos porque se les protegerá de las niñeras con velo. Hollande y compañía esperan que su nueva cruzada, que llevan a cabo en nombre de los sacrosantos principios de la “laicidad” y los “valores republicanos”, les procure una pequeña bocanada de aire fresco al desviar la atención del creciente desempleo y de sus programas de austeridad aunados a los ya existentes.
Hoy, entre los partidarios de Hollande en el caso Baby Loup, se encuentran las mismas figuras que ayer vociferaban las provocaciones antimusulmanas de Sarkozy: Alain Finkielkraut, Philippe Val [editor de Charlie Hebdo entre 2004 y 2009], Jeannette Bougrab, Elisabeth Badinter, etc. Pero detrás de esta gente, están el Parti de gauche (Partido de Izquierda) y la seudotrotskista Lutte ouvrière (LO) para dar una cobertura grotesca a este nuevo ataque racista del estado francés, uniéndose a la jauría en nombre de la lucha contra la opresión de la mujer. Así, el artículo de Lutte ouvrière sobre el fallo judicial en el caso Baby Loup llevaba por título: “Corte de Casación y guardería Baby Loup: Un ataque contra el derecho de las mujeres” (Lutte Ouvrière, 29 de marzo de 2013).
No hay duda de que una nueva ley que prohíba el velo en el sector privado sólo reforzaría el aislamiento en casa y la miseria económica de las mujeres que lo usan; son sus familias las que padecerán. Esta campaña se presta a la mentira racista que dice que supuestamente el verdadero problema en la sociedad no es el sistema capitalista racista sino las mujeres que visten el velo, los musulmanes y las minorías en general. Los ayatolas de la laicidad tienen la intención de ampliar su ofensiva. En nombre de la “neutralidad religiosa”, quieren ahora prohibir el uso del velo a las niñeras que trabajan en su propia casa. Una ley por el estilo ya había sido adoptada por el senado hace un año, y luego sacada de la agenda legislativa, resurgiendo ahora bajo la batuta de Roger-Gérard Schwarzenberg, presidente honorífico del partido Radicaux de gauche y miembro de la mayoría gubernamental.
Estas asistentes maternas, que a menudo son musulmanas, proporcionan un servicio que permite trabajar a decenas de miles de otras mujeres, dada la carencia de guarderías infantiles en Francia. Pero estos grandes defensores de la laicidad y de los derechos de la mujer no sólo prefieren que se cierre la guardería Baby Loup (una guardería que ofrece servicios 24 horas al día, 7 días a la semana en uno de los suburbios más desfavorecidos de París, lo cual es muy poco común) a que se emplee a una mujer con velo; están dispuestos a condenar al desempleo a innumerables mujeres más en caso de que su ley sobre las asistentes maternas sea adoptada. ¡Decimos no a las exclusiones racistas y a las leyes contra el velo! ¡Abajo la ofensiva antimusulmana del gobierno!
La campaña laica republicana: Una cobertura para los prejuicios antimusulmanes
La “laicidad”, que es una cobertura para los prejuicios antimusulmanes, no tiene nada que ver con el principio de laicidad tal como fue establecido durante la Gran Revolución Francesa de 1789. Como explicamos en nuestro artículo “La mujer y la inmigración en Francia” (Spartacist [Edición en español] No. 32, junio de 2003):
“...el estado francés deformó las metas y los valores de la Revolución Francesa. Bajo el ancien régime del rey francés, Francia era conocida como ‘la hija mayor de la iglesia’. El principio del secularismo en la Revolución Francesa surgió de la necesidad de proteger la libertad de expresar ideas y de liberar a la sociedad de las manos de la iglesia católica. El que ahora la mayoría católica utilice este principio para oprimir a la minoría musulmana en la sociedad francesa es una ironía cruel de la historia. Ello recalca hasta qué grado ha degenerado en la época de la decadencia capitalista la burguesía francesa que dirigió la Revolución de 1789, un parteaguas histórico en la lucha por la emancipación humana”.
La Ligue trotskyste se ha opuesto siempre a la mascada y el velo, que representan un programa social reaccionario para confinar a la mujer a su familia, a su hogar y a una posición de servidumbre. Asimismo, nos oponemos a los atavíos de otras religiones, pues todas promueven la institución de la familia, el fundamento de la opresión de la mujer. En Francia, la ley de 1905 instituyó cierta separación entre la iglesia y el estado, pero el catolicismo conserva un peso social considerable y la burguesía lo usa como un pilar del conservadurismo social y para consagrar la dominación de la clase capitalista. Lo hemos visto numerosas veces en los últimos seis meses cuando los curas y sus feligreses bien vestidos tomaron las calles para escupir su veneno reaccionario: rezaron y marcharon en contra de nuevos derechos democráticos para los homosexuales y para mantener su modelo de un hombre sobre una mujer para toda la vida.
Pero el Islam en Francia nunca será más que la religión del gueto, de los oprimidos, de los que a menudo han perdido la esperanza de combatir la segregación racista y la pobreza de las que son víctimas debido a la opresión capitalista francesa, y que se refugian en la religión pero que también desafían al estado francés que los excluye. Es lo que Marx llamaba “el alma de un mundo sin corazón”. Las mezquitas no se dan abasto en la ciudad de Chanteloup-les-Vignes, donde se encuentra la guardería Baby Loup, y en muchos suburbios del país donde las tasas de desempleo son al menos el doble del promedio nacional e incluso más altas entre los jóvenes.
No es de sorprender que, después de una licencia parental de cinco años, Fatima Afif, la trabajadora al centro del caso Baby Loup, quisiera usar el velo al regresar a la guardería en diciembre de 2008. Antes de su licencia, tomada en mayo de 2003, no había tenido ningún problema al ir al trabajo con velo. Pero en el verano de 2003, durante su ausencia, se decretaron nuevas reglas en su lugar de trabajo para imponer una obligación de “neutralidad filosófica, política y confesional”. Durante los cinco años de su licencia, las exclusiones racistas sirvieron para empujar cada vez más a las mujeres como Afif hacia el oscurantismo religioso.
¡Por un partido obrero revolucionario multiétnico!
Fue al principio de los años 90 que la cuestión de la laicidad empezó a utilizarse a gran escala como cobertura para los prejuicios antimusulmanes, culminando con la ley [del entonces presidente Jacques] Chirac de 2004 que prohibió el uso del velo en las escuelas públicas. El contexto para este ascenso de la reacción fue la contrarrevolución capitalista en la Unión Soviética y en Europa Oriental entre 1990 y 1992 —una inmensa derrota para la clase obrera y los oprimidos del mundo, que fue aclamada virtualmente por toda la “izquierda”—. La clase capitalista roba las riquezas producidas por los obreros y necesita un chivo expiatorio para desviar las luchas de clases que siguen estallando.
El Partido Comunista Francés (PCF), la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, que finalmente se deshizo de la palabra “communiste” y se volvió el Nouveau Parti anticapitaliste, NPA) se tragaron la mentira de la burguesía sobre la supuesta “muerte del comunismo” y el fin de “la Gran Noche” [las aspiraciones revolucionarias], pero la burguesía sí sabía que debía seguir inventando cuentos para dividir y debilitar a la clase obrera; de ahí la “amenaza verde”. Ya en 1991, el [racista plan de seguridad] Vigipirate había sido desplegado por primera vez por [el presidente “socialista”] Mitterrand al principio de la primera Guerra del Golfo, lo que hizo recordar la ofensiva contra los musulmanes en París durante la Guerra de Argelia. Ello marcó también el principio de la “guerra contra el terrorismo” cuyo blanco es el Islam. Ya estaban sentadas las bases para un reforzamiento significativo del arsenal represivo del estado contra cualquiera que pudiera ser percibido como un adversario del dominio capitalista y, en última instancia, contra la clase obrera. ¡Abajo el Vigipirate! ¡Por movilizaciones obreras contra el terror racista del estado!
El aislamiento de los oprimidos hoy en día, su desesperanza en esta sociedad, es el fruto amargo de las traiciones de la izquierda. Desde Mitterrand hasta Jospin y hoy Hollande, para todos ellos los musulmanes eran la nueva “quinta columna”; todos multiplicaron las expulsiones y los ataques contra indocumentados e hicieron añicos el nivel de vida de las capas más pobres de la sociedad. La crisis económica sólo empeoró las cosas con el cierre de muchas fábricas que solían emplear a los padres y abuelos de los jóvenes pertenecientes a minorías. El cierre previsto de la fábrica automotriz de PSA Aulnay [hoy ya cerrada y en proceso de desmantelamiento], la supresión de 800 empleos temporales en Sochaux y el recorte anunciado de mil 200 empleos en Phone House, no son más que la punta del iceberg de un desempleo juvenil en constante aumento.
Son los padres y abuelos de estos jóvenes de las minorías y otros inmigrantes los que contribuyeron a crear la riqueza de Francia tras la Segunda Guerra Mundial, pero a sus descendientes se les trata en gran medida como una población excedente, buena, en el mejor de los casos, para trabajos ocasionales por tiempo determinado pero, con mayor frecuencia, destinados a las largas colas en las oficinas locales de desempleo o, peor, a la cárcel.
Sin embargo, hasta que el capitalismo sea derrocado, la burguesía necesitará de un proletariado que explotar y del cual extraer plusvalía para obtener ganancias y capital. Aunque los capitalistas busquen transferir en el extranjero una parte cada vez mayor de su aparato de producción industrial, esperando así sacar de los obreros extranjeros aún más ganancias, queda en este país una infraestructura industrial, y así será el caso. Basta con ver el enorme polo de empleos en torno al aeropuerto de París-Charles de Gaulle, las fábricas automotrices, los transportes públicos, la industria de la construcción, sin hablar de las empresas proveedoras de servicios de limpieza y de asistencia a las personas en los hogares para adultos mayores, etc.: los trabajadores pertenecientes a las “minorías visibles” constituyen un porcentaje desproporcionado de la mano de obra. Es su papel central en la producción lo que les confiere un poder social crucial para combatir la explotación capitalista, pero también lo que les convierte en una amenaza particular a los ojos de la burguesía.
Es necesario elevar el nivel de lucha más allá de las luchas económicas aisladas y a menudo derrotadas para salvar fábricas particulares o para defender condiciones de trabajo localmente. Ello requiere una dirección revolucionaria, un tribuno del pueblo. Tal dirección lucharía por empleo para todos y en particular para los jóvenes de origen inmigrante; combatiría el terror racista cotidiano en las banlieues [guetos suburbanos] y lucharía por los derechos de la mujer. Explicaría cómo se utiliza el veneno del racismo —una “conciencia falsa”— para dividir a la clase obrera, y buscaría ganar a la clase obrera a la lucha por defender a los jóvenes de las banlieues y a las mujeres con velo contra la represión. Al luchar contra estas maniobras divisorias, los obreros lograrán utilizar su poder social con mayor unidad y se fortalecerán frente a los patrones.
Un partido revolucionario también combatiría las mentiras diseminadas por la izquierda, como que el capitalismo puede hacerse más humano, bondadoso e incluyente. Sólo la revolución socialista, en la que los obreros derrocarán a sus explotadores, podrá empezar a sentar las bases de una nueva sociedad gracias a una economía centralizada y planificada. Habrá que extender esta lucha internacionalmente, pero será posible desde ese momento empezar a lidiar con las plagas del capitalismo —el desempleo, la escasez y la opresión social— así como con los prejuicios y la reacción que éstas ocasionan. Nuestro objetivo es construir esta dirección. Nuestro modelo es la experiencia del Partido Bolchevique y de la Revolución Rusa de octubre de 1917.
Lutte ouvrière por la prohibición de los despidos...¡excepto para las mujeres con velo!
En 2003-2004, Lutte ouvrière estaba en la primera línea de lucha para que se adoptara una ley que excluyera a las mujeres con velo de las escuelas. Hoy, otra vez, tras el caso Baby Loup, se presentan como los garantes de la nueva legislación que el “Observatorio de la laicidad” de Hollande recomiende. En un artículo de su periódico (29 de marzo de 2013), Lutte ouvrière declaró acerca del fallo judicial en favor de Fatima Afif: “Este fallo ha provocado con razón una ola de protestas, porque arma a los oscurantistas de todo tipo; y son muchos los que reclaman una revisión de las leyes existentes, pidiendo la extensión de la prohibición de los símbolos religiosos ostensibles en nombre de la laicidad”. Dadas las “protestas” de Lutte ouvrière contra el fallo, uno sólo puede suponer que LO se considera parte de estos “muchos” partidarios de una nueva ley. Y esto se da en un contexto de ataques racistas en aumento, de los que a menudo las mujeres son las principales víctimas: 94 por ciento de las víctimas de las agresiones antimusulmanas identificadas por el Colectivo Contra la Islamofobia en Francia (CCIF) son mujeres.
El colectivo Mamans toutes égales (MTE, Todas las Mamás Iguales) está organizando para el 18 de mayo [de 2013] una nueva manifestación para protestar no sólo contra toda nueva ley que impida a las mujeres con velo trabajar en el sector privado, sino también para reivindicar la abrogación de la circular Chatel de 2012 (bajo Sarkozy) que recomienda, en nombre de los principios de “laicidad y neutralidad del servicio público”, que las escuelas “impidan” a las mamás que vistan el velo acompañar a sus hijos en salidas escolares. El ministro socialista de los policías y “de cultos”, Manuel Valls [hoy primer ministro], por supuesto declaró que quiere mantener vigente la circular. El año pasado, durante la campaña para la elección presidencial, el colectivo MTE había escrito a los candidatos sobre el impacto de la ley de 2004, preguntando a los candidatos su posición respecto a la circular Chatel, a la prohibición para las mujeres con velo de trabajar en el sector público, etc. Nathalie Arthaud, dirigente de LO y candidata, respondió:
“La ley, lejos de excluir a las jóvenes, permite a todas asistir a la escuela y, a las que no quieren usar el velo, les permite conservar este espacio de libertad.
“Una cosa es que haya mujeres que quieran usar [el velo], y otra es que este hecho discriminatorio sea reconocido por la sociedad.
“No es ni en nombre de la laicidad, ni en nombre del combate a las religiones que criticamos vuestro proceder, sino en nombre del combate de las mujeres por su emancipación. Ésta no pasa por la autorización de llevar el velo en las estructuras públicas, sino por el contrario por la autorización de no llevarlo, para las que así lo desean...
“Así que nuestra solidaridad se dirige ante todo a las mujeres y las muchachas que tienen el valor de resistir estas presiones, las que quieren llevar su vida libremente, a cara descubierta y que ven su espacio de libertad encogerse”.
Arthaud se niega a “autorizar” el uso del velo en el sector público y se opone a que las madres con velo acompañen a sus hijos. Con todo eso y con su reacción ante el caso Baby Loup, parece que el grito de guerra de LO “contra el desempleo, prohibición de los despidos” tiene sus límites y que su “solidaridad” no se extiende a las mujeres que usan el velo, muchas de las cuales se encuentran entre las mujeres más pobres y más oprimidas en la sociedad francesa. ¡Como si se pudiera combatir la opresión de la mujer impidiendo a muchachas con velo asistir a la escuela o ir al trabajo y mandándolas de vuelta al hogar! Detrás de tales discriminación y exclusión está el griterío de Valls y compañía de que estas mujeres no se quieren integrar a su querida República.
El hecho de que LO llame al sistema público de educación un “espacio de libertad” es revelador de su reformismo sobre esta cuestión. También refleja que tiene una base social importante entre los maestros. La escuela es simplemente una institución crucial para el mantenimiento de la dominación capitalista: enseña a los hijos de la burguesía cómo reinar y a los hijos de los oprimidos que deben aceptar su subordinación a la autoridad burguesa o serán excluidos. Nathalie Arthaud enseña en Aubervilliers, una ciudad con una proporción importante de inmigrantes donde muchas mamás usan el velo. No es que Arthaud no vea la realidad, sino que se ciega voluntariamente (y, de manera más significativa, ciega a sus partidarios) con sus prejuicios laico-fanáticos.
Dado que LO se niega a entender la opresión específica —y el que las más oprimidas decidan llevar el velo—, considera a las mujeres con velo como ideólogas militantes que procuran islamizar Francia. En realidad, algunas de estas mujeres son inmigrantes que siguen las prácticas religiosas opresivas de sus países de origen donde el Islam es religión de estado. Otras deciden llevarlo, conscientemente o no, en desafío a la exclusión racista que sufren bajo el capitalismo francés, y para encontrar consuelo ante su difícil situación y la estigmatización de que son objeto. En todos estos casos, LO, al repetir como perico la campaña racista contra el “fascismo verde”, está lejos de siquiera abordar la cuestión de la opresión material de estas mujeres, o de sus opiniones religiosas atrasadas; sólo las refuerza.
La opresión de la mujer tiene sus raíces en la sociedad de clases. La función histórica de la familia bajo el capitalismo es trasmitir la propiedad privada a los herederos “legítimos” a través de la herencia (lo cual requiere la monogamia de las mujeres) e inculcar el respeto a la autoridad y la obediencia al código moral burgués. Es por eso que decimos que la liberación de la mujer requiere en última instancia de una revolución socialista. Un estado obrero buscaría establecer guarderías y parvularios abiertos las 24 horas, comedores y cocinas comunales, lavanderías, un sistema de salud gratuito y de calidad; todo esto remplazaría con el tiempo las funciones sociales de la familia y permitiría a las mujeres participar plenamente en la vida social.
Lecciones de la Revolución de Octubre de 1917 y de la intervención soviética en Afganistán
Nos inspiramos en el trabajo de los bolcheviques para la emancipación de la mujer. En un contexto muy diferente de la Francia imperialista y laico-fanática de hoy, algunas dirigentes bolcheviques —y por lo tanto ateas— se pusieron ellas mismas el velo, bajo la dirección del Zhenotdel (Departamento de Obreras y Campesinas), para irse a mezclar con las mujeres terriblemente oprimidas del Asia Central soviética para educarlas y liberarlas. Era un trabajo extremadamente peligroso y muchas organizadoras bolcheviques fueron asesinadas. Como escribimos en el mismo artículo de Spartacist citado arriba:
“La creación de una economía colectivizada y planificada permitió que el estado obrero invirtiera el excedente proveniente del occidente más avanzado en el oriente más atrasado, y así comenzó a sentar la base para la igualdad de los pueblos en la Unión Soviética. Esto se observa claramente cuando se ven las estadísticas demográficas en las repúblicas de la antigua Unión Soviética de un lado de la frontera y se las compara con las de Afganistán, del otro. Del lado soviético, ya no se encerraba a las mujeres bajo el velo y sabían leer y escribir; del lado afgano de la frontera, la mayoría eran analfabetas y las estadísticas de mortalidad infantil y de esperanza de vida eran drásticamente diferentes de un lado a otro de la frontera”.
Cuando el Ejército Rojo soviético entró en Afganistán en 1979, a petición del gobierno afgano, las mujeres recibieron una educación. Llegaban a ser maestras, enfermeras, soldados. Pero los imperialistas estaban en campaña para restaurar el capitalismo en la Unión Soviética; Estados Unidos armó a los islamistas reaccionarios que volvían a encerrar a las mujeres en la prisión de la burka [velo integral] y arrojaban ácido a los maestros que enseñaban a leer y escribir a las niñas (mientras que “Médicos sin fronteras” y otras organizaciones “humanitarias” francesas se vincularon con los servicios secretos para ayudar a la “resistencia” islamista). En Afganistán, la cuestión del velo era una cuestión de vida o muerte para las mujeres —y Lutte ouvrière condenó la intervención soviética comparando este acto progresista del Ejército Rojo con la violación de Vietnam por los imperialistas franceses y luego estadounidenses (una posición que siguen manteniendo hoy en día)—. ¡Ésos son los autoproclamados “campeones” de la lucha por los derechos de la mujer!
Pensamos que otro mundo es posible, pero aquí, no en el cielo ni mientras el sistema capitalista permanezca intacto. A diferencia de nuestros oponentes, nosotros decimos la verdad; aunque esta perspectiva parezca lejana hoy en día, es sólo mediante la revolución proletaria socialista que podremos empezar a construir una sociedad libre del hambre, de la guerra y del racismo. Un mundo donde los hombres y las mujeres ya no tendrán que refugiarse en las ilusiones de la religión para escapar de la dura realidad de esta sociedad capitalista de opresión y miseria. Para este fin, luchamos por mantener un programa revolucionario y por construir el partido mundial dedicado a llevar a la clase obrera al poder.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/43/laicidad.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2015.11.26 00:16 RaulMarti PRIMER DISCURSO DE CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER luego de la derrota de su partido

Durante su mandato (dos períodos)la Presidente ha inaugurado una cantidad de obras acompañada en el evento por su pueblo.
Son discursos políticos-claro- y referidos a hechos actuales.
Este es primero que pronuncia luego de las elecciones del domingo y lo dedica expresamente a los compañeros de "Plaza Podemos"
Es extenso,como todas sus intervenciones,pero para que no siguen los avatares argentinos,es una buena oportunidad de enterarse de unas cuantas cosas.
Demás está decir que en tiempos de oradores sin gracia , a quienes les escriben los discursos o se valen de largos apuntes,como nuestros compañeros Pablo Iglesias,Monedero, "ametralladora" Errejón , etc.(son muy pocos y son NUESTROS) habla improvisando,como es su costumbre, PORQUE ASÍ LO HACEN LOS QUE TIENEN DESDE EL ALMA,ALGO QUE DECIR.
Me he permitido suprimir párrafos por su escaso interés para nosotros.
Con Uds.....¡Cristina Fernández de Kirchner !!!
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Cristina Fernández inauguró obras en el Hospital Posadas.
25–11–2015 / El Palomar: Acompañada por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el ministro de Salud, Daniel Gollan, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró este mediodía las obras de ampliación del Hospital Posadas El hospital público de alta complejidad que está ubicado en El Palomar, partido de Morón, posee un área de influencia de más de 7 millones de personas
El Hospital Posadas es el único nosocomio polivalente nacional que atiende distintos niveles de complejidad y uno de los hospitales públicos más grande de Latinoamérica en relación a la cantidad de prestaciones y trabajadores que forman parte del sector.
Durante el acto, la jefa de Estado inauguró además, mediante videoconferencias, la puesta en funcionamiento de los consultorios externos, laboratorio y diagnostico por imágenes del Hospital de la Baxada “Dra. Teresa Ratto”, en Paraná, provincia de Entre Ríos; y presentó el avance de obras de los Hospitales del Bicentenario de Ituzaingó y Esteban Echevarría.
 PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER 
Gracias, muchísimas gracias -no me voy a ir, quédense tranquilos, siempre voy a estar con ustedes, siempre-, por estar hoy aquí en Morón, El Palomar, provincia de Buenos Aires, y junto a nosotros el perfil que se recorta de este emblemático e histórico hospital o centro de salud.
Emblemático porque durante décadas fue abandonado, porque durante mucho tiempo sus trabajadores estuvieron precarizados, porque además sus instalaciones estaban obsoletas, pero además de emblemático de lo que fue la salud durante décadas en nuestro país para los gobiernos de turno, es histórico también porque de este edificio faltan once trabajadores que fueron arrebatados durante la noche oscura de la dictadura y en sus legajos rezaba la frase “cesante por abandono”, porque no se habían presentado a trabajar.
Hoy a su Director y a la Directora de Derechos Humanos, les hemos dado los legajos reparados de esos once trabajadores, que no habían abandonado su trabajo, sino que por el contrario, los habían llevado para más tarde desaparecerlos definitivamente.
Hoy también culminamos las obras a las que nos habíamos comprometido: la primera etapa del Plan Director. Más de 350 millones de pesos destinados a las nuevas salas de showroom pediátrico y de ingreso a los nuevos doce quirófanos. Hoy no los pudimos ver, no pudimos ver la mayor parte de la obra.
¿Saben por qué? Porque estaba lista durante la veda y cuando me vinieron a consultar dije “lo abren ya porque la gente lo necesita ya, no vamos a estar especulando para inaugurarlo y mostrarlo durante la campaña electoral”. Y hoy hay gente en los quirófanos, hay profesionales luchando por la vida de otros argentinos, ayudando a recuperar la salud a otros argentinos.
Hoy pude recorrer la sala del showroom pediátrico donde estaba Isabella, una niña pequeñita que había tenido un accidente y que estaba junto a su madre y a su padre y también junto a otros pacientes.
Y quiero decir que también hoy estuvimos en videoconferencia con Ituzaingó, que está en la provincia de Buenos Aires, acá nomás, era el antiguo gran partido de Morón que todos saben a partir de qué momento se dividió en tres partidos.
Y también en Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires, y en Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos. En los dos primeros, en Ituzaingó y en Esteban Echeverría, ya con más del 90 por ciento de la obra avanzada y en Paraná ya inaugurando muchas secciones de estos hospitales modelo.
Yo quiero decirles a todos los argentinos, que el PAMI ha invertido más de 1.400 millones de pesos en la construcción de estos tres modernísimos hospitales.
El primero que tiene Ituzaingó, que no tenía hospital; el mejor de Estaban Echeverría, que era apenas un hospital municipal, como nos señalaba su Intendente, de 120 camas, y en Paraná también. De esos 1.400 millones, ya han sido abonados por esta gestión más de 1.200 millones.
Por eso para la inauguración de estos hospitales, que será por los meses de mayo y junio, solo le resta pagar a la próxima administración 235 millones de pesos y un poco de equipamiento. Miren qué diferentes etapas y épocas. Ojalá, cuando él llego (Néstor Kirchner) el 25 de mayo del 2003, hubiera dejado el gobierno anterior tres hospitales nuevos listos para inaugurar dentro de dos o tres meses.
También dejamos listo para ser entregada al nuevo gobierno, toda la documentación que se requiere para llamar a licitación de la Etapa II del Plan Director. Está todo listo, solamente va a ser necesaria la decisión política de hacerlo, tienen toda la documentación preparada para esa licitación.
También hoy, y por eso nos acompaña en la mesa nuestra querida ministra de Cultura, Teresa Parodi, dos hitos importantes: el primero, el honor de entregarle a la Secretaria General de la Asociación Argentina de Actores, Alejandra Darín, la promulgación de la Ley del Actor, que reconoce como sujetos de derecho a los actores argentinos que carecían de toda protección o cobertura previsional.
Esos hombres y mujeres que nos hacen llorar o reír, o que nos hacen emocionar desde una película, desde una cámara de televisión o desde el antiguo radioteatro.
Por eso también hoy presentamos lo que denominamos “La plataforma Odeón”, que es nada más ni nada menos que una muy humilde, porque mañana sino voy a ser motivo de sorna en los diarios, muy pequeña, una suerte de Netflix criollo en el cual todos van a poder acceder a más de 700 horas, al día de hoy, y 200 horas más de buenas películas argentinas, de series argentinas en un emprendimiento conjunto del INCAA y ARSAT.
A través de las redes sociales, de tu tablet, de tu netbook, de tu computadora, de tu celular podrás ver películas argentinas que, dicho sea de paso, hoy se informó que este 2015, a esta altura, hemos roto el récord de venta de tickets de cine en la República Argentina, más de 42 millones, récord en los últimos 30 años de venta de entradas de cine a un promedio de 62 pesos cada una.
La cultura, la salud que, como decía también Fernando Grey, no se hace únicamente construyendo hospitales, se hace además haciendo lo que hemos venido haciendo desde el primer día de gobierno aquí en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país: agua potable, cloacas, obras sanitarias, plantas de tratamiento, acceso al gas, a la educación, mejores colegios, viviendas, todo lo que contribuye el universo para que los argentinos… (corte en la transmisión)
Que hace pocos días…en paz, en absoluta paz, tranquilidad y normalidad y convivencia entre los 42 millones de argentinos en un hecho inédito: por primera vez hubo balotaje en nuestro país.
La diferencia entre ambas fuerzas, porque son dos únicamente las que intervienen, obviamente, en un balotaje, fue muy escasa, muy chiquita. Y yo me pregunto hoy aquí: si hubiera sido al revés, ¿qué estaría pasando hoy en la Argentina? ¿Hubieran reaccionado como lo hicimos nosotros, con la grandeza y la comprensión y la vivencia democrática que debemos tener como argentinos?
Y hoy que estamos firmando junto a los gobernadores argentinos, a muchos de ellos, la refinanciación de los pasivos provinciales, que les permite ir desendeudándose cada año más como lo ha hecho el país, no puedo olvidarme, y cuando lo miro veo a mi ex ministro de Salud y actual Gobernador de la provincia de Tucumán, Juan Manzur, que ganó por 14 puntos de diferencia, sin embargo se mantuvo en vilo a todo un país y a toda una sociedad por un pretendido fraude.
Por eso yo quiero decirles a los argentinos, a todos, a los 42 millones, a los que nos votaron y a los que no nos votaron, que se queden tranquilos, nosotros no vamos a hacer las cosas que nos han hecho a nosotros.
¿Saben por qué? Porque este espacio político plural y diverso, cuyo uno de sus principales componentes es el peronismo, del que soy militante desde muy joven, ha sufrido persecuciones, privaciones, proscripciones como nunca tal vez ningún otro partido político en la Argentina.
Y es precisamente, en nombre de esos dolores, en nombre de esas tragedias, que jamás se nos ocurriría hacer algo que dañara la gobernabilidad y la convivencia de los argentinos; al contrario, vamos a velar por los derechos de todos los argentinos para que sean respetados, para que sean reconocidos.
Vamos a colaborar, no vamos a dejar nunca a un gobierno sin presupuesto, como me tocó gobernar a mí, en el año 2010, cuando nos dejaron sin presupuesto.
¿Saben por qué? Porque los hombres y mujeres que integramos este espacio político, sabemos de las responsabilidades de gobierno. Y saben qué, además, sabemos que cuando las responsabilidades de gobierno no se cumplen no impactan en los que más tienen y en los ricos, sino en los de abajo, en los más vulnerables.
Por eso siempre sostenemos las instituciones, la gobernabilidad, porque sabemos que cuando ésta se rompe, como nos sucedió en el año 2001, los más vulnerables, los que más sufren y los que aún pierden la vida son los de abajo.
Yo los desafío a que entre las víctimas de aquel año 2001 encuentren a alguien que no haya sido del pueblo trabajador o humilde, son siempre los que le ponen el pecho cuando los derechos de todos son conculcados; son ellos los que salen a la calle, los que menos tienen, los que son más castigados y muchas veces los que nunca tuvieron nada.
Por eso quiero darles a todos los argentinos la tranquilidad de que la responsabilidad que la historia y que nuestras propias convicciones y sentimientos, porque además es un sentimiento profundo no sólo el de respetar la voluntad democrática, sino de que las cosas le vayan bien a la Patria, porque por sobre todas las cosas nos inspira un profundo amor a la Patria, un profundo amor al país. Queremos que al país le vaya bien, no somos del ejército del tanto peor tanto mejor.
Por eso quiero decirles en esta tarde tan importante de esta inauguración maravillosa de la primera etapa de remodelación y reconstrucción este hospital, que también, porque he leído en letra de molde que estaban dando ingreso a gente irrestricto, yo quiero también plantearles que no solamente estaba en ruinas el Posadas, estaba en ruinas también la planta de más de 4.400 trabajadores que la integran, todos precarizados, salvo 1.000 trabajadores, algunos trabajadores con más de 20 o 30 años de antigüedad precarizados.
Se hicieron concursos, nadie entró sin concurso y es más, hay 1200 trabajadores que por no reunir las condiciones, precisamente están como monotributistas. Por eso a los que sostienen que entraron por la ventana, acá nadie entra por la ventana, nosotros no acostumbramos a meter a nadie por la ventana, entramos y salimos por la puerta como debe ser siempre.
Entramos y salimos por la puerta, por la misma puerta que entramos, por la misma puerta salimos, pero salimos, además, con el orgullo como argentinos de haber cumplido parte de la tarea, y fíjense que no digo cumplido la tarea, nunca nadie que gobierne termina de cumplir la tarea, porque siempre va a haber alguien al que todavía le falte trabajo, que esté precarizado, que no pueda acceder a su vivienda propia, que por ahí no tenga acceso a un centro de salud moderno y complejo.
Hoy me tocaba visitar en una obra que también ya está por terminar, lo que se denomina “Casa Posadas”, detrás del hospital.
La “Casa Posadas” va a ser, ya está casi terminada, un lugar de alojamiento para aquellas familias que viniendo del interior, o teniendo que trasladarse demasiado lejos, en los tratamientos ambulatorios, por ejemplo, de quimioterapia, van a tener a su disposición un alojamiento de 26 habitaciones, cocinas, baños y esparcimiento para poder estar aquí también, dignidad a la gente, a los que menos tienen.
Les decía que entramos y salimos por la misma puerta, pero salimos con muchas cosas más porque cuando entramos casi un cuarto de los argentinos no tenían trabajo y hoy cuando salimos hay un índice de desocupación del 5,9; entramos con una Argentina donde había impunidad y salimos habiendo iniciado la tarea de reconstrucción y reparación de la memoria, la verdad y los derechos humanos más importante que se registrar en la historia del mundo.
Y debo decirlo, del mundo, pocos países, no recuerdo ninguno, que hayan juzgado ellos mismos sus propios crímenes, siempre han sido tribunales internacionales ad hoc, empezando por el drama y la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Es la primera vez que un país con sus propios tribunales, con sus propios jueces y con sus propios derechos y garantías que otorga la Constitución, juzga un genocidio.
Por eso cuando el otro día, el domingo 22, me tocó leer a mí y a otros argentinos un editorial del mismo diario que le dijo a Néstor Kirchner que apenas iba a durar un año en el gobierno, reclamando que cesaran los juicios de lesa humanidad y cuando vi la reacción popular que esto generó pensé no solamente hemos sembrado memoria y verdad, hemos sembrado historia, coraje y cultura para defender la memoria, la verdad y la justicia.
Entramos por esa puerta con más del 50 por ciento de los trabajadores que tenían trabajo, no de todos, de los que tenían precarizado totalmente y hemos descendido considerablemente los índices de precarización; falta más, mucho más, pero tienen que ayudarnos los sindicatos, los trabajadores, la sociedad empoderada.
Entramos a esa casa de gobierno donde no había convenios colectivos ni consejo del salario mínimo, vital y móvil, donde había más del 40 por ciento de los jubilados con una mínima de 200 los que estaban jubilados y salimos con convenciones colectivas – ya voy a hablar de ese tema, quédate tranquila.
Entramos y salimos con un salario que es el salario mínimo, vital y móvil más importante de América latina, lo midan contra lo que lo quieran medir, contra dólares, contra inflación, paridad de poder adquisitivo; salimos con el 97 por ciento de nuestros viejos y viejas cubiertas por el sistema previsional y garantizada la movilidad jubilatoria; entramos sin ninguna cobertura para aquellos que no tenían trabajo o estaban precarizados y salimos con el derecho, no el programa o el plan social, el derecho de la AUH que significa que mientras no se consigue trabajo el Estado tiene que estar presente para que los pibes vayan al colegio, tengan educación y tengan salud, que no tienen la culpa de lo que les pasó a los padres o de lo que le hicieron a los padres.
Entramos a esa Casa de Gobierno a punto de perder las únicas dos órbitas satelitales que tenía nuestro país, porque hasta el espacio aéreo había sido privatizado; Néstor a través de un decreto sacó del medio esto y volvió a recuperar para el patrimonio de los argentinos el dominio espacial.
Pero no nos conformamos porque si no ocupábamos las órbitas las perdíamos, una de ellas era solicitada por Inglaterra. Entramos en esas condiciones y nos vamos con dos satélites en sus órbitas, hechos por argentinos, por el INVAP. Científicos argentinos, proyecto argentino, trabajo argentino, satélites argentinos.
Entramos con un déficit energético muy fuerte, pero que estaba escondido porque no había actividad económica, no se había hecho ninguna obra importante. La última obra se había hecho era allá por el 98, pero no se notaba.
¿Saben por qué no se notaba? Primero porque no había fábricas abiertas, segundo porque ustedes en sus casas, los que tenían casa, no tenían nada que enchufar. Ahora tienen que enchufar un lavarropas nuevo, una heladera, un plasma, un aire acondicionado.
Por eso había superávit energético. Falso, fue necesario construir miles y miles de megavatios para dar abasto al proceso de reindustrialización más importante, porque entramos sin industrias y salimos con un país con industrias en marcha, dándole trabajo a millones y millones de argentinos.
Entramos a esa Casa de Gobierno, a la Casa Rosada, con científicos que no creían en nada ni en nadie, con científicos que se habían ido del país, porque este país que desde la universidad nacional pública y gratuita les había dado tantas oportunidades a tantos argentinos, no les daba trabajo.
Y hoy nos vamos con más de 1.000 científicos y científicas que han retornado al país, con un Ministerio de Ciencia y Tecnología y con la inversión en ciencia y tecnología, en salarios, en laboratorios y también en eventos tecnológicos más importante que se recuerde en toda la historia de la Argentina.
Entramos en un país donde los últimos museos o espacios culturales se habían hecho hacía décadas, es más, recuerdo que había habido un gran proyecto cultural en lo que terminó siendo un hermoso shopping.
Nosotros en cambio realizamos y llevamos a cabo la inversión en infraestructura cultural, pero además inversión cultural que no es solamente en museos o en edificios, como el Centro Cultural Kirchner o el Museo del Bicentenario o el Museo de la Lengua y la Palabra, la reparación del Museo de Bellas Artes, no –ya vamos, son muchas cosas, y como no es cadena nacional no van a poder decir nada- nos vamos con una inversión que ha permitido generar una industria de contenidos y series a través del BACUA y de numerosos programas que nos han permitido que nuestros artistas por primera vez conquisten premios internacionales sin precedentes.
Más de 200 películas argentinas financiadas por el INCAA, el Estado, como nunca antes se había hecho, trabajo para los actores, trabajo para los utileros, para los cámaras, para los cableros, y también exportación. Nos vamos en un país donde teníamos que importar software y ahora estamos exportando software.
Entramos en un país donde no había habido inversión y quienes podemos dar cuenta que no había habido ni aerolínea de bandera somos nosotros, los de la Argentina profunda y lejana. Para lo que ustedes es el bondi para nosotros es el avión.
Y si no era un destino turístico rentable no llegaba nadie, con reducción de vuelos, con impacto también en el turismo. Y aquí está esta nueva Aerolíneas Argentinas, modelo en el mundo, que hemos recuperado y que hoy, lo reconoce la propia competencia privada, es de un grado de excelencia mejor, pero que además, a diferencia de los privados, va a todas las provincias argentinas, las 23, a las que son turísticas y a las que no lo son.
Porque el concepto de un país no se puede medir con una empresa, un país no es una empresa, un país es una nación, conformada por hombres y mujeres, con diversidad, con necesidades que deben ser cubiertas no con un criterio economicista o de balance, para que cierre el balance.
El balance de una empresa se cierra de una manera, pérdida o ganancia, cuánto entró y cuánto salió. El balance de un país se cierra por cuántos argentinos están adentro y cuántos quedan afuera. Por eso no es lo mismo un país que una empresa, que nadie se confunda.
Entramos a un país cuando habíamos perdido un recurso estratégico que ningún país renuncia y pierde, el energético, y nos tocó recuperar Yacimientos Petrolíferos Fiscales, convertida hoy en la empresa argentina más grande y una de las 2.000 más grandes del mundo.
Mañana vamos a ir a La Plata, y vamos a visitar las inversiones que se están haciendo en el YTEC, que es un instituto de investigación petrolera hecho en conjunto entre YPF y el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Y también vamos a visitar la modernísima planta de coque, que la va a convertir en la más importante de toda Sudamérica. Esa es nuestra YPF, sostenida y ayudada por el Estado con políticas activas, como todo el sector petrolero también privado.
Porque todos ustedes saben que ha caído el precio del petróleo, y cuando cae el precio del petróleo si vos tenés un criterio empresario bajás equipos y que la gente quede en la calle; cuando vos tenés un concepto de país sabés que tenés que mantener ese trabajo, fundamentalmente la inversión, pero fundamentalmente también que esa empresa siga funcionando para todos los argentinos hasta lograr el autoabastecimiento energético.
Podría seguir enumerando, podría seguir hablando de los derechos reconocidos de la universidades, estas 19 nuevas universidades que permiten que nuestros chicos puedan estudiar, que no tengan que hacer, como hacían no hace mucho tiempo, apenas allá por la década del 60 ó del 70, los jóvenes del sur o del norte venirse a Córdoba, a La Plata, a Buenos Aires o a Rosario para estudiar.
Esto ha permitido por primera vez en la historia que los hijos de los trabajadores, como fue también en mi época, signada por el paso del peronismo en el gobierno, pudieran llegar a la universidad.
Lo hemos logrado porque hemos protagonizado en estos 12 años y medio el proceso de movilidad social ascendente más importante del que se tenga memoria. Nadie puede decir en estos 12 años y medio que no ha progresado un poco más de lo que era su vida por el 2001, 2002 ó 2003.
También y finalmente quiero decirles que hay otros derechos, tal vez, que no eran reclamados o por lo menos no eran vistos por el conjunto de la sociedad, pero les damos cabida. Tengo el inmenso orgullo como mujer, pero como ser humano fundamentalmente, de que bajo nuestra gestión se promulgara la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, la Ley de Fertilización Asistida, para todas esas mujeres que no podían quedar embarazadas y no podían pagar los costosos tratamientos.
El honor de haber inaugurado el otro día el Polo Científico Tecnológico en lo que eran las ex bodegas GIOL, donde había solamente ocupas y ratas, ratas de cuatro patas digo.
Y debo decir algo, después de lo que hemos vivido en los últimos días digo que hemos hecho algo mucho más importante que todo esto y todo lo que seguramente se me olvidó enumerar. ¿Saben qué hemos hecho? Hemos empoderado al pueblo en sus derechos, la gente sabe cuáles son sus derechos, no son autoconvocados, son empoderados.
En cabeza de todos y cada uno de ustedes están los derechos y son ustedes los que deberán defenderlos si alguien se atreve a querer arrebatárselos. Aquí estaremos, junto a ustedes, defendiendo las conquistas logradas y reconociendo esta siembra de conciencia nacional, popular y democrática que hemos sembrado a lo largo y a lo ancho de la Argentina, en las mujeres, en los trabajadores, en los científicos, en los jóvenes y en todos aquellos que creen que la patria es el otro porque la solidaridad y el prójimo siguen siendo lo más importante.
Gracias argentinos, muchas gracias a todos por el esfuerzo, por el coraje, por la valentía, por el empeño puesto y porque sé que nunca más van a abandonar la lucha. Gracias todos, los quiero mucho.
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2015.03.15 23:50 anarxy_XXX Ramon Espinar (podemos) frente a los lobos.

La noche de los sabados en paralelo a la sexta noche, discurre un programa en telecinco. En honor a la verdad es un programa que lo tengo ninguneado y "bloqueado" hace tiempo, ya no solo por el tema politico, si no por la calidad es hortera, choni, y barriobajera de la programación en general que oferta. A veces porque mi hermano lo pone por la mañana escucho de fondo el programa de Ana Rosa, pero si por mi fuera desde luego no lo vería, y aun con todas me pongo los cascos porque no aguanta una tele amarilla como es esa.
Mi hastío y negación hacia el tema venezuela, me ha llevado hoy a desaparecerme porque no estoy dispuesta a desglosar ni diseccionar la politica de un pueblo extranjero con estos tintes ideologicos más que humanos, a favor o en contra de dirigentes politicos, no es que hablen de ciudadanos corrientes, si no de fuerzas politicas extranjeras, y en ese punto no estoy dispuesta a debatir simplemente porque yo no voy a votar en venezuela y por tanto no voy a meterme en los partidos politicos de otro sitio y sus peleas caseras Y no porque no voy a estar implicada en campañas politicas extranjeras.
No, cuando alrededor del mundo se violan los derechos humanos en personas inocentes, no permito que la violencia tome tintes politicos y se le cuelgue etiquetas a conveniencia, y pongo como ejemplo una niña porque los niños no sabe nada de gobiernos ni partidos. En otro pais Muere una niña yemení de 8 años casada con un hombre de 40 por lesiones internas Es solo un ejemplo A escala mundial, más de 700 millones de mujeres que viven actualmente se casaron siendo niñas (con menos de 18 años de edad). Más de una de cada tres —aproximadamente 250 millones de niñas— se casaron con menos de 15 años. - See more at: http://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures#sthash.3Tb1pbTM.dpuf Las cifras en millones de violaciones de derechos a inocentes sin etiquetas partidistas son vulnerados con abominación no hay espacio suficiente para relatarlo
Y en todos los casos el mundo debería dar una respuesta no porque un pueblo le conviene el comercio exterior, si se habla de derechos humanos o condenas todos o no condenas ninguno.

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No obstante pese a mi negativa de seguir dando bola a este tema metido con calzador, vi el titular del video, y dije bueno vamos a verlo, y las cosas que tiene la vida, vaya por Dios! era telecinco y "Un tiempo nuevo".
Ramón Espinar, de Podemos, acusa a Venezuela, exige libertad para Leopoldo López por Lilian Tintori https://youtu.be/8_oDGZuNjTU
NO voy a hacer comentario exacto sobre el programa, pero si hacia ramón espinar, al cual no conocía ni había visto nunca, y tengo que decir que me lleve una grata sorpresa. Templanza, paciencia, oratoria y dialogo coherente espontaneidad y potencia. No lo digo como peloteo, pues no le conozco, pero incluso cuando la presentadora se comporta como una esclava cristofascista del régimen Popular, sigue sin perder los nervios. O cuando le enfrenta a la esposa del alcalde este y le toma como chivo expiatorio pidiendole rendir cuentas como gobierno español y mintiendo descarado. o haciendose la loca cuando le preguntó que es lo que era lo que opinaba de que rajoy les hubiera vendido armas ...
Y no es fácil aguantar ese nivel de presión, tensión y hostigamiento y responder con espontaneidad y contundencia sin seguir un guión estricto.
El debate en si fue un absoluto instrumento propagandistico fascistoide y una "clá" o palmeros pagados de eso del cartel "aplauda" y el bocata por asistir.
Me llamó mucho la atención, y encontre diferente su forma de enfrentarse a los lobos, por mi parte observo una persona brillante, que debería asistir mejor a programas con mayor prestigio y nivel como es la sexta noche, que por lo pronto el presentador nunca ha faltado el respeto a nadie, pues mi ninguneo a telecinco sigue .

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Os dejo su biografía, la cual busqué por la red
Ramón Espinar Merino. Politólogo. Licenciado en Ciencia Política y Máster en Análisis Político por la Universidad Complutense. Trabajó durante dos años en la Universidad Autónoma de Madrid como investigador especializado en Estudios Urbanos, en particular sobre el desarrollo de Madrid durante el ciclo neoliberal, y como profesor de "Estado del Bienestar". También ha sido teleoperador o camarero. Es uno de los portavoces de Juventud Sin Futuro y ha participado en ATTAC, el Foro Social Mundial de Madrid, la plataforma Madrid en Transporte Público, la ILP por una Renta Básica de Ciudadanía, el movimiento estudiantil o la asociación Contrapoder. Colabora con varios medios de comunicación digitales
twitter: https://twitter.com/ramonespinar
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2015.01.10 15:37 foresbailo El terror en París: raíces profundas y lejanas CHARLIE HEBDO. (Atilio A. Boron )

(Atilio A. Boron ) El atentado terrorista perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo debe ser condenado sin atenuantes. Es un acto brutal, criminal, que no tiene justificación alguna. Es la expresión contemporánea de un fanatismo religioso que -desde tiempos inmemoriales y en casi todas las religiones conocidas- ha plagado a la humanidad con muertes y sufrimientos indecibles. La barbarie perpetrada en París concitó el repudio universal. Pero parafraseando a un enorme intelectual judío del siglo XVII, Baruch Spinoza, ante tragedias como esta no basta con llorar, es preciso comprender. ¿Cómo dar cuenta de lo sucedido?
La respuesta no puede ser simple porque son múltiples los factores que se amalgamaron para producir tan infame masacre.
Descartemos de antemano la hipótesis de que fue la obra de un comando de fanáticos que, en un inexplicable rapto de locura religiosa, decidió aplicar un escarmiento ejemplar a un semanario que se permitía criticar ciertas manifestaciones del Islam y también de otras confesiones religiosas.
Que son fanáticos no cabe ninguna duda. Creyentes ultraortodoxos abundan en muchas partes, sobre todo en Estados Unidos e Israel. Pero, ¿cómo llegaron los de París al extremo de cometer un acto tan execrable y cobarde como el que estamos comentando? Se impone distinguir los elementos que actuaron como precipitantes o desencadenantes –por ejemplo, las caricaturas publicadas por el Charlie Hebdo, blasfemas para la fe del Islam- de las causas estructurales o de larga duración que se encuentran en la base de una conducta tan aberrante. En otras palabras, es preciso ir más allá del acontecimiento, por doloroso que sea, y bucear en sus determinantes más profundos.
A partir de esta premisa metodológica hay un factor merece especial consideración. Nuestra hipótesis es que lo sucedido es un lúgubre síntoma de lo que ha sido la política de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Es el resultado paradojal –pero previsible, para quienes están atentos al movimiento dialéctico de la historia- del apoyo que la Casa Blanca le brindó al radicalismo islámico desde el momento en que, producida la invasión soviética a Afganistán en Diciembre de 1979, la CIA determinó que la mejor manera de repelerla era combinar la guerra de guerrillas librada por los mujaidines con la estigmatización de la Unión Soviética por su ateísmo, convirtiéndola así en una sacrílega excrecencia que debía ser eliminada de la faz de la tierra. En términos concretos esto se tradujo en un apoyo militar, político y económico a los supuestos “combatientes por la libertad” y en la exaltación del fundamentalismo islamista del talibán que, entre otras cosas, veía la incorporación de las niñas las escuelas afganas dispuesta por el gobierno prosoviético de Kabul como una intolerable apostasía. Al Qaeda y Osama bin Laden son hijos de esta política. En esos aciagos años de Reagan, Thatcher y Juan Pablo II, la CIA era dirigida por William Casey, un católico ultramontano, caballero de la Orden de Malta cuyo celo religioso y su visceral anticomunismo le hicieron creer que, aparte de las armas, el fomento de la religiosidad popular en Afganistán sería lo que acabaría con el sacrílego “imperio del mal” que desde Moscú extendía sus tentáculos sobre el Asia Central. Y la política seguida por Washington fue esa: potenciar el fervor islamista, sin medir sus predecibles consecuencias a mediano plazo.
Horrorizado por la monstruosidad del genio que se le escapó de la botella y produjo los confusos atentados del 11 de Septiembre (confusos porque las dudas acerca de la autoría del hecho son muchas más que las certidumbres) Washington proclamó una nueva doctrina de seguridad nacional: la “guerra infinita” o la “guerra contra el terrorismo”, que convirtió a las tres cuartas partes de la humanidad en una tenebrosa conspiración de terroristas (o cómplices de ellos) enloquecidos por su afán de destruir a Estados Unidos y el “modo americano de vida” y estimuló el surgimiento de una corriente mundial de la “islamofobia”. Tan vaga y laxa ha sido la definición oficial del terrorismo que en la práctica este y el Islam pasaron a ser sinónimos, y el sayo le cabe a quienquiera que sea un crítico del imperialismo norteamericano. Para calmar a la opinión pública, aterrorizada ante los atentados, los asesores de la Casa Blanca recurrieron al viejo método de buscar un chivo expiatorio, alguien a quien culpar, como a Lee Oswald, el inverosímil asesino de John F. Kennedy. George W. Bush lo encontró en la figura de un antiguo aliado, Saddam Hussein, que había sido encumbrado a la jefatura del estado en Irak para guerrear contra Irán luego del triunfo de la Revolución Islámica en 1979, privando a la Casa Blanca de uno de sus más valiosos peones regionales. Hussein, como Gadaffi años después, pensó que habiendo prestado sus servicios al imperio tendría las manos libres para actuar a voluntad en su entorno geográfico inmediato. Se equivocó al creer que Washington lo recompensaría tolerando la anexión de Kuwait a Irak, ignorando que tal cosa era inaceptable en función de los proyectos estadounidenses en la región. El castigo fue brutal: la primera Guerra del Golfo (Agosto 1990-Febrero 1991), un bloqueo de más de diez años que aniquiló a más de un millón de personas (la mayoría niños) y un país destrozado. Contando con la complicidad de la dirigencia política y la prensa “libre, objetiva e independiente” dentro y fuera de Estados Unidos la Casa Blanca montó una patraña ridícula e increíble por la cual se acusaba a Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de haber forjado una alianza con su archienemigo, Osama bin Laden, para atacar a los Estados Unidos. Ni tenía esas armas, cosa que era archisabida; ni podía aliarse con un fanático sunita como el jefe de Al Qaeda, siendo él un ecléctico en cuestiones religiosas y jefe de un estado laico.
Impertérrito ante estas realidades, en Marzo del 2003 George W. Bush dio inicio a la campaña militar para escarmentar a Hussein: invade el país, destruye sus fabulosos tesoros culturales y lo poco que quedaba en pie luego de años de bloqueo, depone a sus autoridades, monta un simulacro de juicio donde a Hussein lo sentencian a la pena capital y muere en la horca. Pero la ocupación norteamericana, que dura ocho años, no logra estabilizar económica y políticamente al país, acosada por la tenaz resistencia de los patriotas iraquíes. Cuando las tropas de Estados Unidos se retiran se comprueba su humillante derrota: el gobierno queda en manos de los chiítas, aliados del enemigo público número uno de Washington en la región, Irán, e irreconciliablemente enfrentados con la otra principal rama del Islam, los sunitas. A los efectos de disimular el fracaso de la guerra y debilitar a una Bagdad si no enemiga por lo menos inamistosa -y, de paso, controlar el avispero iraquí- la Casa Blanca no tuvo mejor idea que replicar la política seguida en Afganistán en los años ochentas: fomentar el fundamentalismo sunita y atizar la hoguera de los clivajes religiosos y las guerras sectarias dentro del turbulento mundo del Islam. Para ello contó con la activa colaboración de las reaccionarias monarquías del Golfo, y muy especialmente de la troglodita teocracia de Arabia Saudita, enemiga mortal de los chiítas y, por lo tanto, de Irán, Siria y de los gobernantes chiítas de Irak.
Fusilamiento de un policía a la salida de las oficinas de Charlie Hebdo
Claro está que el objetivo global de la política estadounidense y, por extensión, de sus clientes europeos, no se limita tan sólo a Irak o Siria. Es de más largo aliento pues procura concretar el rediseño del mapa de Medio Oriente mediante la desmembración de los países artificialmente creados por las potencias triunfantes luego de las dos guerras mundiales. La balcanización de la región dejaría un archipiélago de sectas, milicias, tribus y clanes que, por su desunión y rivalidades mutuas no podrían ofrecer resistencia alguna al principal designio de “humanitario” Occidente: apoderarse de las riquezas petroleras de la región. El caso de Libia luego de la destrucción del régimen de Gadaffi lo prueba con elocuencia y anticipó la fragmentación territorial en curso en Siria e Irak, para nombrar los casos más importantes. Ese es el verdadero, casi único, objetivo: desmembrar a los países y quedarse con el petróleo de Medio Oriente. ¿Promoción de la democracia, los derechos humanos, la libertad, la tolerancia? Esos son cuentos de niños, o para consumo de los espíritus neocolonizados y de la prensa títere del imperio para disimular lo inconfesable: el saqueo petrolero.
El resto es historia conocida: reclutados, armados y apoyados diplomática y financieramente por Estados Unidos y sus aliados, a poco andar los fundamentalistas sunitas exaltados como “combatientes por la libertad” y utilizados como fuerzas mercenarias para desestabilizar a Siria hicieron lo que en su tiempo Maquiavelo profetizó que harían todos los mercenarios: independizarse de sus mandantes, como antes lo hicieran Al Qaeda y bin Laden, y dar vida a un proyecto propio: el Estado Islámico. Llevados a Siria para montar desde afuera una infame “guerra civil” urdida desde Washington para producir el anhelado “cambio de régimen” en ese país, los fanáticos terminaron ocupando parte del territorio sirio, se apropiaron de un sector de Irak, pusieron en funcionamiento los campos petroleros de esa zona y en connivencia con las multinacionales del sector y los bancos occidentales se dedican a vender el petróleo robado a precio vil y convertirse en la guerrilla más adinerada del planeta, con ingresos estimados de 2.000 millones de dólares anuales para financiar sus crímenes en cualquier país del mundo. Para dar muestras de su fervor religioso las milicias jihadistas degüellan, decapitan y asesinan infieles a diestra y siniestra, no importa si musulmanes de otra secta, cristianos, judíos o agnósticos, árabes o no, todo en abierta profanación de los valores del Islam. Al haber avivado las llamas del sectarismo religioso era cuestión de tiempo que la violencia desatada por esa estúpida y criminal política de Occidente tocara las puertas de Europa o Estados Unidos. Ahora fue en París, pero ya antes Madrid y Londres habían cosechado de manos de los ardientes islamistas lo que sus propios gobernantes habían sembrado inescrupulosamente.
De lo anterior se desprende con claridad cuál es la génesis oculta de la tragedia del Charlie Hebdo. Quienes fogonearon el radicalismo sectario mal podrían ahora sorprenderse y mucho menos proclamar su falta de responsabilidad por lo ocurrido, como si el asesinato de los periodistas parisinos no tuviera relación alguna con sus políticas. Sus pupilos de antaño responden con las armas y los argumentos que les fueron inescrupulosamente cedidos desde los años de Reagan hasta hoy. Más tarde, los horrores perpetrados durante la ocupación norteamericana en Irak los endurecieron e inflamaron su celo religioso. Otro tanto ocurrió con las diversas formas de “terrorismo de estado” que las democracias capitalistas practicaron, o condonaron, en el mundo árabe: las torturas, vejaciones y humillaciones cometidas en Abu Ghraib, Guantánamo y las cárceles secretas de la CIA; las matanzas consumadas en Libia y en Egipto; el indiscriminado asesinato que a diario cometen los drones estadounidenses en Pakistán y Afganistán, en donde sólo dos de cada cien víctimas alcanzadas por sus misiles son terroristas; el “ejemplarizador” linchamiento de Gadaffi (cuya noticia provocó la repugnante carcajada de Hillary Clinton); el interminable genocidio al que son periódicamente sometidos los palestinos por Israel, con la anuencia y la protección de Estados Unidos y los gobiernos europeos, crímenes, todos estos, de lesa humanidad que sin embargo no conmueven la supuesta conciencia democrática y humanista de Occidente. Repetimos: nada, absolutamente nada, justifica el crimen cometido contra el semanario parisino. Pero como recomendaba Spinoza hay que comprender las causas que hicieron que los jihadistas decidieran pagarle a Occidente con su misma sangrienta moneda. Nos provoca náuseas tener que narrar tanta inmoralidad e hipocresía de parte de los portavoces de gobiernos supuestamente democráticos que no son otra cosa que sórdidas plutocracias. Hubo quienes, en Estados Unidos y Europa, condenaron lo ocurrido con los colegas de Charlie Hebdo por ser, además, un atentado a la libertad de expresión. Efectivamente, una masacre como esa lo es, y en grado sumo. Pero carecen de autoridad moral quienes condenan lo ocurrido en París y nada dicen acerca de la absoluta falta de libertad de expresión en Arabia Saudita, en donde la prensa, la radio, la televisión, la Internet y cualquier medio de comunicación está sometido a una durísima censura. Hipocresía descarada también de quienes ahora se rasgan las vestiduras pero no hicieron absolutamente nada para detener el genocidio perpetrado por Israel hace pocos meses en Gaza. Claro, Israel es uno de los nuestros dirán entre sí y, además, dos mil palestinos, varios centenares de ellos niños, no valen lo mismo que la vida de doce franceses. La cara oculta de la hipocresía es el más desenfrenado racismo.
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